domingo, 9 de julio de 2006

Reflexiones Playeriles…

Convengamos que nunca fui muy playera. Pasarte toda la mañana y/o tarde tirada sobre arena hirviendo, metiéndose en los rincones más recónditos de tu cuerpo mientras se te fríen las pocas neuronas operativas por culpa de los 42 grados a la sombra no es mi ideal de vacaciones cojonudas. Lo cierto es que después de meses y meses de esconderme del astro rey en facultad y en la oficina se me estaba poniendo un color… verde-morado-amarillento lechoso que es bastante desagradable a estas alturas del año en donde la marea de ‘guiris rojo-insolación descomunal’ alemana y británica invaden Alicante. Al final uno parece enfermo, además acá en Alicante uno juega de locatario, no es posible permitir que un bárbaro de estos luzca bronceado mediterráneo mientras que uno parece salido de un capítulo del CSI.

Es así que me he pasado las mañanas de la última semana esclava de las emanaciones de rayos UVA y oliendo a coco meidín Hawaiian Tropic …

La playa…. que ecosistema!

Por las mañanas bajo a Fran al trabajo, y a las 9 de la mañana, los pibes que ponen las reposeras y sombrillas, y el de la máquina que remueve arena somos los únicos ubicados en primera fila para disfrutar de la orilla mediterránea. Pongo toalla, auriculares, abro el libro en la página que dejé el día anterior (La Fiesta del Chivo – M.V. Llosa … no está mal), y después de 4 o 5 páginas… primera siestita… (las siestitas playeras no me duran más que 10 o 15 minutos debido a mi pánico al achicharramiento por siesta prolongada).

A las 10 de la mañana empiezan a bajar las manadas de seres humanos con la misma intención que una… asarse. Los que han estado en Playa San Juan saben que es una playa que debe andar sobre los 5 o 6 kilómetros de extensión… misteriosamente el sentido gregario del ser humano hace que la gente se ubique a no más de 5 metros de mí. Viejas y Viejos arrugados y tostados cual pasa de uva se ve que notan mi soledad y vienen a hacerme compañía, hablando a grito pelado sobre temas tan entretenidos como hemorroides, vesículas, colesteroles, y reumas y así ayudarme a que no me queda dormida…

Primera zambullida en las cálidas aguas de la costa blanca. Agua limpia, verde, transparente… calentita… me pregunto como es posible que no me gustara Alicante. Con el cuerpito refrescado me vuelvo a la toalla corriendo porque la arena ya está caliente cual plancha para churrasco.

Empiezan a bajar madres y niños pequeños, que se ve que viendo la playa tan grande y temiendo a la soledad se me plantan a 2 metros de mi toalla, miro al este… miro al oeste… aparte de los 20 imbéciles que se me pegaron .. en la playa no hay nadie (taquelosparió!)

A las once cae el babywatch (guardavidas), que en Alicante suelen proceder del Río de la Plata (abundan más los porteños, pero buehh, no hay queja…se ve que en el departamento de Recursos Humanos de la Cruz Roja tienen como requisito fundamental ser rubio, alto, musculoso y estar buenísmo para que te admitan… paisaje para la vista…. la directora de recursos humanos es mi ídola!)

A las doce y media recojo petates (tendré que ir a laburar digo yo…) y me pregunto que hará sin mí toda esa gente… todos pegados en la misma entrada en la playa… miro al este… miro al oeste… en la playa hay cuatro gatos… pero todo pegaditos.

En fin.. me toy quedando con un color aceptable, con un poco de suerte la semana que viene ya luzco bronceado alicantino y dejo de achicharrarme cada mañana…

Los dejo… me toca sesión de sol!

kiss

domingo, 2 de julio de 2006